lunes, 15 de abril de 2013

WEB de Noticias sobre iniciativas sociales comunitarias y no lucrativas. "Sentido Común"


Más de "Sentido Común"
Si no has podido pasarte esta semana por nuestra web, aquí te mostramos un pequeño resumen de las historias con sentido común que hemos contado en los últimos siete días. Deseamos que las disfrutes, y si puedes las difundas.

La verdadera forma de afrontar la deuda

Conocimos los objetivos de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, una iniciativa ciudadana que comienza su andadura en Sevilla

¿Sabemos a qué se está destinando la mayor parte de nuestros impuestos? La Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) no muestra ninguna duda al afirmar que “el dinero de nuestros impuestos no irá destinado prioritariamente a nuestros servicios sociales, sino al pago de la deuda”. Sin embargo, lo más retorcido de la situación es que estamos pagando una deuda de la que se nos ha hecho partícipes sin poder opinar, al tiempo que se nos hace responsables justificándolo en que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Con este telón de fondo, la Asamblea del 15-M Triana-Los Remedios está trabajando para crear en Sevilla uno de los nodos de la PACD a nivel estatal. Seguir leyendo...

El valor de la educación para el desarrollo

La firma invitada de esta semana nos ayudó a comprender la importancia de la educación para el desarrollo a la hora conseguir una sociedad activa y con mayores niveles de justicia. Interesante artículo del Grupo de trabajo de Educación para el Desarrollo de la CAONGD, que nos ayudó a reflexionar sobre esta importante cuestión. Seguir leyendo...

Alternativas a mano

No quisimos perdernos una nueva edición del Encuentro de Alternativas de Sevilla, un clásico con la llegada de la primavera


Frente al futuro yermo y estático que nos ofrecen los poderes financieros y políticos, hay quienes siguen demostrando que existen otras vías, otras propuestas que parten de la ciudadanía; y que, si no son una realidad a día de hoy, es porque todavía no las hemos considerado. El Encuentro de Alternativas de Sevilla resulta el contexto ideal para que afloren esas nuevas ideas y se cuestionen las ya establecidas. De ahí que el lema Todo es posible, nada es seguro haya encabezado su edición número 21, un año en el que sus organizadores han apostado por decrecer como forma de garantizar la identidad de este evento indispensable en el comienzo de la primavera sevillana. Seguir leyendo...

Reclamación sobre dos ruedas

“Parece una procesión, pero de bicicletas” fue uno de los comentarios que se escuchó entre el público que veía pasar a los 3.500 ciclistas que participaron en la XVI Edición del Día Metropolitano de la Bicicleta. Marcado por el ambiente festivo, familias enteras disfrutaron de esta jornada, una fecha importante porque siguen siendo necesarios actos de este tipo para recordar a la ciudadanía que la bicicleta es un medio de transporte con importantes beneficios. Seguir leyendo...

Un escaparate solidario en Triana

Libros, ropa, complementos, juegos de mesa o películas son algunos de los productos que la ciudadanía pudo adquirir en el III Mercadillo Solidario de la asociación Elige la Vida. Sin embargo, la principal intención de la entidad organizadora, además de recaudar fondos para financiar sus proyectos, era mostrar a los vecinos la labor solidaria que se está desarrollando en el barrio. Seguir leyendo...

viernes, 5 de abril de 2013

Recomendamos esta Web sobre Educación Infantil


Fuente: http://www.educacioninfantil.com/

Guía de Juguetes 2012 - 2013
Es muy importante para todos lo padres que vayaís a comprar juguetes para estas navidades 2012/2013 o para reyes que reviséis con detenimiento esta guía. Los juguetes recomendados en esta Guía han sido sometidos a exhaustivos estudios para demostrar su adecuación al uso y su valor lúdicopedagógico. Es importante resaltar que para su elaboración no han sido estudiados todos los juguetes del mercado, sino una selección de éstos a petición de las empresas participantes. Por tanto, no podemos afirmar que…

 

  • Ejercicio físico para los niños
    Hábitos saludables relacionados con el ejercicio físico Los expertos recomiendan para favorecer la adquisición de hábitos saludables en la infancia relacionados con el ejercicio físico: • Practicar algún deporte fuera del horario escolar, al menos un par de veces a la semana. • Realizar algún tipo de ejercicio en familia: caminar, ir en bici… • Controlar el tiempo dedicado a ver la TV o a jugar con videojuegos u otros juegos que favorezcan el sedentarismo. • Acostumbrarse a realizar actividades…
  • Causas de la obesidad infantil
    Los dos hábitos relacionados de forma directa con la obesidad son los alimenticios y los de ejercicio físico. Si una persona tiene adquiridos estos hábitos de forma saludable, sus probabilidades de padecer obesidad o sobrepeso disminuyen radicalmente, sobre todo en la infancia. Adquirir y consolidar unos buenos hábitos alimenticios y de ejercicio físico es fundamental para favorecer un crecimiento adecuado, disminuir los factores de riesgo para sufrir enfermedades en la edad adulta, mejorar la calidad de vida y mantener una…
  • El dentista y los niños
    Salud bucodental infantil El dentista en los niños Introducción La dentadura junto con el resto de los componentes de la boca tiene un papel importante en la masticación y por lo tanto en la digestión de los alimentos y además en otros aspectos como en la comunicación al permitirnos pronunciar correctamente así como todos los factores estéticos por la armonía que pueden dar al rostro según su implantación, y la sonrisa como característica esencial del ser humano. En los problemas…
  • Normas generales para la salud de los niños
    Normas generales de salud para niños Al igual que hemos hecho con otros artículos como en el de prevención de accidentes en el hogar, etc., pretendemos dar a conocer, o en todo caso, recordar aquellas pautas generales de actuación para garantizar una vida sana en el hogar, para todos los miembros de la familia. Se trata de medidas que los padres deben conseguir alcanzar y que, sin lugar a dudas redundarán en el bienestar propio y el de los suyos.…
  • Bulimia en los niños
    Bulimia nerviosa infantil Qué es la bulimia nerviosa infantil La bulimia nerviosa es una enfermedad que se caracteriza por episodios repetidos de ingesta desproporcionada de alimentos y por una preocupación excesiva por el control del peso corporal, lo que lleva al enfermo a adoptar medidas extremas para compensar el aumento de peso. El término bulimia significa ingesta voraz y se añade nerviosa porque esta enfermedad, al igual que la anorexia, implica una serie de alteraciones psíquicas. La persona bulímica tiene…
  • La televisión y el estudio de los niños
    La televisión en la educación infantil Uno de los principales obstáculos en el hogar para que éste sea un ambiente propicio para el estudio, la lectura y el desarrollo intelectual es la televisión. Ésta, vista con exceso y sin control, crea dependencia (teleadicción), y fatiga mental en todas las personas, aunque más en los niños. Si se convierte en el único recurso para llenar el tiempo libre, dificulta la comunicación e impide que se consigan hábitos como el leer, escribir,…
  • Luchas de poder con los hijos
    Las luchas de poder y los enfrentamientos, tanto entre los padres como con los hijos, se producen cuando alguien cree que ha perdido autoridad y quiere recuperar la sensación de control, o por una mala interpretación del sentido de la autoridad. Las luchas de poder se identifican generalmente por las siguientes características: • Como nadie gana una lucha de poder, el objetivo es no perderla, lo cual hace que las partes sigan enfrentadas indefinidamente. • En una lucha de poder,…
  • Guia de juguetes 2012
    Porqué debemos utilizar la guia AIJU para elegir los juguetes que debemos comprar estas navidades 2012, y también durante todo el año. Descargar la Guia de Juguetes y Juegos 2011-2012 Es una entidad sin ánimo de lucro y no tenemos objetivos publicitarios ni comerciales. Probamos los juguetes y sólo recomendamos aquellos que superan nuestros estándares de calidad. Porque conocemos en profundidad cada detalle de los juguetes que recomendamos. Porque somos expertos en juego y nos ayudan a probar los juguetes…
  • Juguetes para niños con discapacidad
    En ocasiones, los niños con discapacidad pueden utilizar los juguetes comercializados pero, en muchos casos, la accesibilidad a estos productos es reducida o nula. Existen diversos tipos y grados de discapacidad, lo que genera una gran dificultad para marcar unas directrices generales respecto a cómo seleccionar juguetes para estas personas. No obstante hemos esquematizado a continuación una serie de pautas que pueden servir de ayuda. Consejos para seleccionar juguetes para niños con DISCAPACIDAD MOTORA. Que permitan un fácil acceso a…
     
  • jueves, 7 de marzo de 2013

    ¿CÓMO MEJORAR LA CONDUCTA DE LOS/AS NIÑOS/AS?

    ¿CÓMO MEJORAR LA CONDUCTA DE LOS/AS NIÑOS/AS?



    ¿Qué podemos hacer como padres?
    Tener una buena relación con nuestros/as hijos/as es fundamental y necesario para su desarrollo conductual y emocional. Tu habilidad para manejar la conducta de tu hijo/a le ayudará a aprender qué es lo adecuado y a controlar sus emociones. Algunos consejos que os ayudarán a mejorar la relación con vuestros/as hijos/as son:

    .-Pase tiempo con su hijo/a a diario compartiendo actividades divertidas, por ejemplo jugando con los juguetes, ayudándote en las tareas de la casa, leyendo, juegos de mesa, pintando,…etc.


    .-Preste atención a las conductas positivas de su hijo/a describiendo lo que está haciendo y elogiando sus actos todas las veces que sea posible.

    Puede elogiar a su hijo/a diciendo cosas como:

    - “Pablo, me gusta mucho la forma en que compartes todo con tu hermana”.

    - “María, estoy contenta de que hayas recogido los juguetes como te lo pedí”.

    En caso de niños/as más grandes, comparta una actividad que ellos/as hayan elegido y hable con ellos/as.

    .-Escuche lo que dice su hijo/a con atención, sin corregir ni criticar.

    .-Ignore los episodios menores de mala conducta del niño/a para llamar la atención, como el lloriqueo, ya que suelen portarse mal para captar la atención de sus padres. No prestarle la atención que reclaman ya es suficiente castigo. Una vez que deja de hacerlo y comienza a portarse mejor, cerciórese de prestar mucha atención a lo que está haciendo.
    Esto es señal de que usted ignora intencionadamente las conductas que no quiere que tenga su hijo/a y que refuerza, con elogios, aquellas actitudes que sí quiere que tenga. Así, habrá más probabilidades de que su hijo/a se comporte adecuadamente y menos probabilidades de que tenga una conducta inadecuada.

    .-Comuníquele a su hijo/a expectativas concretas, como que siga sus indicaciones después de dos avisos, que comience la tarea escolar a las 5 de la tarde o que tome un baño antes de acostarse. A menudo, los/as niños/as se comportan mejor cuando saben qué se espera de ellos/as y cuando son recompensados/as por sus logros.

    Algunas recompensas son, por ejemplo, los elogios verbales (eres un campeón/a, qué mayor, qué bien pintas…) y los no verbales como los abrazos, besos, levantarle el brazo de campeón/a y también se le puede dar pequeños obsequios, como diploma del/la mejor…., medallas, pegatinas, pequeños juguetes o tiempo extra en la tele, videojuego o jugar.

    .-Tenga presente cómo y cuándo le da una orden o una instrucción a su hijo/a. Responden mejor cuando las órdenes son breves y directas, y cuando se dan en un tono de voz neutro o positivo. También piense en cuál es el momento oportuno para dar la orden. Por ejemplo: si su hijo/a está mirando un programa de televisión, espere a que haya una pausa. Además, asegúrese luego de elogiar a su hijo/a por haber cumplido la orden.

    .-Para abordar conductas difíciles, puede usar las técnicas de aislamiento temporal y pérdida de privilegios. Elige un lugar tranquilo sin distracciones donde el/la niño/a pueda pensar y déjelo/a unos pocos minutos (1 minuto por año aprox.).

    .- La constancia es importante. No hay que ceder una vez iniciada las técnicas. En la repetición y mantenimiento de nuestro comportamiento está el éxito.

    ¿Qué debes evitar?

    Evite imponerle a su hijo/a castigos físicos. El castigo físico suele producirse cuando el padre/madre está enfadado/a. Para el/la niño/a, esto implica una experiencia de aprendizaje negativa.



    AUTORA: ANTONIA MACÍAS (PSICÓLOGA)


    http://centrodepsicologiayterapias.blogspot.com.es/

    martes, 12 de febrero de 2013

    QUÉ DICEN LOS BEBÉS ANTES DE EMPEZAR A HABLAR


    Antes de poder hablar, los niños también se comunican. Lo hacen expresando su emociones, es decir, utilizan unas señales para decirnos lo que desean o lo que necesitan. Las señales básicas que se abordan en este libro escrito por el psiquiatra y psicoanalista Paul C. Holinger (quien lleva más de 25 años estudiando el mundo de los niños y sus emociones) son: interés, alegría, sorpresa, angustia, ira, miedo, vergüenza, asco y repulsión. La función del adulto se basa en tres aspectos fundamentales: escuchar, comprender y responder.

    El objetivo de este libro, dirigido a padres, pero de gran ayuda para educadores, es ayudar a desarrollar el potencial de los pequeños, prevenir problemas y criar niños felices, sanos y responsables, interaccionando con ellos de una forma adecuada.
     
     

    BARÓMETRO DE VALORES. Toma de decisiones

    Dividimos el espacio central en dos partes. Si es posible pintamos con tiza una raya en el suelo como si de una pista de tenis se tratara. Toda la gente se agrupa en el centro. Una persona leerá una frase un tanto ambigua, desde el centro, como si fuera jueza del partido.
    Les pediremos que se posicionen totalmente a la izquierda las personas que están a favor del contenido de la frase. Las que están en contra se colocarán totalmente a la derecha.
    Comienza el debate. Si alguna persona quiere suavizar su posicionamiento extremo dará un paso al centro expresando sus razones. Otras personas que puedan sentirse convencidas por esta opinión pueden también modificar su posición. Así irán hablando de una en una hasta que toda la gente haya podido participar.

    Aquí van algunas frases a modo de referencia pero cada persona que coordina el taller puede aportar las suyas.
    - La violencia siempre genera más violencia
    - Siempre ha habido guerras y no lo podemos cambiar
    - Educar para la paz es educar para la desobediencia
    - La única forma de evitar una invasión es la violencia
    - Donde hay justicia siempre hay paz
    - La noviolencia es “poner la otra mejilla”
    - La protesta violenta puede estar justificada por las situaciones de injusticia en la que viven algunos pueblos.

    Es mejor no alargar el Barómetro demasiado. Probablemente con dos o tres frases será suficiente para ir escuchando opiniones. .

    OTRA VARIACIÓN.

    Yo veo el nombre de esta actividad que viene de lo que es un barómetro. Una linea alargada y gaduada.
    Así que practico esta dinámica de debate en una sala alargada en la que nos imaginamos una línea recta.
    En un extremo está la postura más negativa. En el otro la más positiva.
    Digo una frase y cada cual se coloca sobre la línea de manera gradual adecuando su acuerdo o desacuerdo desde el extremo más negativo hasta el más positivo.
    A continuación cada cual expresa su opinión explicatoria de la postura.
    Quien quiere se cambia de lugar en base a los debates que se van produciendo.
    Podemos intentar redactar la frase con una redacción por acuerdo mutuo.
    Y repetimos la actividad con otra frase.

    Fuente: http://centrodepsicologiayterapias.blogspot.com.es/2013/02/barometro-de-valores-toma-de-decisiones.html

    jueves, 7 de febrero de 2013

    AUTOESTIMA



    Antonia Macías

    (Psicóloga) a Autoestima en los/as niños/as

    ¿Qué es la Autoestima?

    Es la valoración que uno tiene de sí mismo, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.

    La autoestima no es algo estático, sino que fluctúa según con quienes los/as niños/as se rodean, las situaciones que vivan y como las interpreten o valoren.

    La autoestima se construye y es en la infancia cuando se levantan los cimientos.

    La alta autoestima o positiva está relacionada con afectos positivos como son el gozo, la confianza, el placer, el entusiasmo y el interés.

    La baja autoestima o negativa conlleva afectos negativos como el dolor, la angustia, la duda, la tristeza, el sentirse vacío, la inercia, la culpa y la vergüenza.

    Las Recomendaciones para fomentar una Alta Autoestima en nuestros/as hijos/as son:


    ¿Qué hacer?

    - Que los/as niños /as comprendan que son capaces de hacer cosas y que los quieres.

    - Tomaros tiempo en escuchar a vuestros/as hijos/as cuando lleguen de la guardería o la escuela.

    - Elogia sus éxitos, aunque sean muy pequeños/as. Y premia a aquellos /as que se esfuerzan en hacerlo bien.

    - Mostrarles sus cualidades y virtudes; y enseñarles a aceptar sus defectos y limitaciones.

    - Incentiva el desarrollo de las responsabilidades del niño/a.

    - Da la oportunidad al/a la niño/a a que tome decisiones y resuelva algún problema.

    Podemos realizar unos ejercicios prácticos con ellos/as:

    - La lista de cualidades positivas: Escribir todos aquellos aspectos, habilidades, destrezas, ... positivas de tu hijo/a y dejarlo en un lugar visible. Por Ej. Nota en la nevera, en un corcho, colgado en tendedero con pinzas, etc.

    - El libro de los logros: Pegamos fotos en un libro desde que era pequeñito/a realizando diferentes actividades y explicándole cómo ha ido mejorando. Resaltamos su evolución.

    - Los diplomas al/la mejor….


    SI ESTÁIS INTERESADOS O INTERESADAS, ENVIANOS UN EMAIL:

    centrodepsicologiayterapias@gmail.com

    La angustia de la separación. Carlos González

    La angustia de la separación. Carlos González

    La relación entre madre e hijo es especial; y durante los primeros años la separación es
    dolorosa para ambos. Bueno, no sé si la separación deja alguna vez de ser dolorosa para la
    madre...
    ¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni
    mucho menos participando en una obscura conspiración para mantener a las mujeres en sus
    casas. Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una
    “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, o la abuela, o hasta la monjita del
    orfanato. Pero en todo caso sólo es una, y casi siempre es la madre. Como “figura de apego
    primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”.
    A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con
    otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio,
    compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos... Cuanto más sólida y segura es la relación con
    la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo
    largo de su vida.
    Esta relación entre madre e hijo se mantiene por una serie de conductas de apego instintivas,
    tanto en una como en otro. La conducta del recién nacido es completamente instintiva,
    aunque con el tiempo va aprendiendo a modificarla en el sentido que marcan las pautas
    sociales. La conducta de la madre es en gran parte aprendida; pero por debajo siguen estando
    unos sólidos instintos. No cuida usted a sus hijos porque se lo hayan explicado en el curso de
    preparación al parto, ni porque se lo inculcaran en el colegio, ni porque lo recomienden en
    revistas como esta... hace millones de años, las mujeres (o lo que había antes) ya cuidaban a
    sus hijos, y la prueba es que todavía estamos aquí. Ningún niño puede sobrevivir si alguien
    no le cuida, protege y alimenta durante largos años, con infinita dedicación e infinita
    paciencia.
    Habitualmente, las creencias, costumbres y normas sociales van en el mismo sentido que el
    instinto, y no hacen más que matizarlo o encauzarlo. Pero cuando las normas nos obligan a
    vivir en contra de nuestros instintos surge un conflicto. Si alguna vez, en el cuidado de su
    hijo, se ha sorprendido a sí misma pensando algo así como: “Se me parte el corazón, pero hay
    que hacerlo”, o “Pobrecito, qué pena da, pero es por su bien”, probablemente es que está
    usted luchando contra sus más íntimos deseos.
    Los niños pequeños no pueden consolarse con ese tipo de razonamientos. Sencillamente,
    cuando su instinto va por un lado y el mundo por otro, se enfadan muchísimo.

    La reacción a la separación

    Tanto la madre como el niño muestran, decíamos, una conducta de apego, una serie de
    actividades tendentes a mantener el contacto. La conducta de apego de la madre consiste en
    acercarse a su hijo, tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas... La conducta de apego
    del niño, al principio, consiste en llorar y protestar. Más adelante podrá gatear o caminar
    hacia su madre. Funciona por el mismo mecanismo que la conducta alimentaria: cuando
    necesitamos comida tenemos una sensación desagradable, el hambre, que nos mueve a
    comer, y cuando comemos esa sensación desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando
    madre e hijo se separan se sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a
    encontrarse desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.
    Cuando nuestras felices antepasadas sentían la necesidad de acercarse a su hijo, simplemente
    se acercaban. Probablemente sólo estaban separadas de sus hijos de forma ocasional y
    accidental. Aún hoy, una gran parte de las madres del mundo llevan a su hijo a la espalda
    durante todo el día, y luego duermen a su lado durante toda la noche. Las madres
    occidentales, y no sólo cuando trabajan fuera de casa, tienen muchas más oportunidades para
    experimentar la ansiedad de la separación. En algunos ambientes, la madre que pasa mucho
    rato con su hijo es criticada; se insiste en que reserve tiempo para sí misma, para su marido,
    para actividades sociales (en las que, por supuesto, llevar a un bebé sería de muy mal gusto).
    La ansiedad de la madre que debe separarse de su hijo durante unas horas, para ir al teatro o
    al restaurante, es un tema habitual de las telecomedias: los complejos preparativos, las
    inacabables instrucciones a la canguro, las llamadas telefónicas, el precipitado regreso...
    La reacción del bebé, por su parte, no está en principio mediada por factores culturales. El
    recién nacido se comporta igual ahora que hace un millón de años. Pero los niños aprenden
    pronto, y adaptan su conducta a las respuestas del entorno. Por ejemplo, un bebé al que
    sistemáticamente se ignora, al que nadie coge en brazos cuando llora, acaba por no llorar. No
    es que se esté acostumbrando, ni que haya aprendido a entretenerse solo, ni que se le haya
    pasado el enfado; en realidad, se ha rendido, se ha dejado llevar por la desesperación.

    La intensidad de la respuesta a la separación depende de muchos factores:

    1.- La edad del niño. Los menores de 3 años toleran mal las separaciones; los mayores de 5
    años suelen tolerarlas bien.
    2.- La duración de la separación. Las separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver
    a la madre) pueden producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque
    era frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas), caracterizado por
    depresión y desapego afectivo.
    Basta con una separación muy breve para desencadenar una conducta específica (“salgo un
    minuto de la habitación y se pone a llorar como si le estuvieran matando”). El método
    habitual en psicología para valorar la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el
    llamado “test de la situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la
    habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo en compañía de
    una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos, y vuelva a entrar. El niño
    con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la busca con la mirada, se dirige
    hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a
    ella, se tranquiliza rápidamente y sigue jugando. Los niños con un apego inseguro o ansioso
    se clasifican en dos grupos: elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no
    está, y la ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y
    resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando vuelve se
    muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad).
    Mucha gente confunde fatalmente los síntomas: llaman “caprichoso” o “enmadrado” al niño
    que tiene una relación normal con su madre, mientras que elogian al que muestra un apego
    ansioso elusivo: “se queda con cualquiera”, “no molesta”, “se entretiene solo”...
    Una separación de sólo tres minutos ya tiene un efecto claro, y la respuesta depende de la
    relación previa con la madre; de si el niño está acostumbrado a que le atiendan y le hagan
    caso, o a que le ignoren, o a que le riñan.
    Las separaciones más largas y repetidas producen una reacción más intensa. Incluso los niños
    con un apego seguro pueden mostrar conductas evitantes o ambivalentes cuando la madre
    vuelve del trabajo. Pueden ignorarla, negándole el saludo y la mirada; o bien colgarse de ella
    como una lapa y exigir constante atención, o incluso mostrarse agresivos. Es muy probable
    que alternen las tres conductas en rápida sucesión. Es importante que los padres comprendan
    y reconozcan que estas conductas son normales. No hay que tomárselo como algo personal,
    su hijo no ha dejado de quererla ni nada por el estilo. No está enfadado contra usted; está
    enfadado por su ausencia. Enfadarse con él, devolver el desdén con desdén o la ira con ira,
    intentar técnicas educativas para modificar la conducta del niño, no es más que una pérdida
    de tiempo. Ya que puede estar pocas horas con él, al menos dedique esas horas a prestarle
    atención y cariño, a demostrarle que le sigue queriendo igual aunque él esté enfadado.
    Tómelo en brazos, cómaselo a besos, juege con él, recarguen baterías antes de la próxima
    separación.
    3.- La frecuencia de las separaciones. Tras una primera experiencia, el niño parece
    desconfiado, exige atención constante, como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a
    ir, y puede reaccionar aún peor la próxima vez.
    4.- La persona que substituya a la madre. Si es alguien a quien el niño conoce bien, que le
    presta atención y le trata con cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar
    bastante bien unas horas de ausencia de la madre.
    5.- La calidad de la relación previa con la madre. Entre los menores de tres años, los que
    tienen una mejor relación con la madre son los que más parecen sufrir con la separación; en
    el otro extremo, los niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando
    su madre se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”, o
    incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no puede estar peor; no
    pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le importa. Por desgracia, las madres
    escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto
    con él... si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el
    sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación
    externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto
    físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.
    Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos.
    Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos,
    más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño
    ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que
    necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la
    escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de
    que su madre volverá y les seguirá queriendo.
    La conducta de apego (el llanto y las protestas del niño separado de su madre) tiene un valor
    adaptativo. Es decir, a lo largo de millones de años, ha tenido un efecto, mantener juntos a la
    madre y a su hijo, efecto que ha favorecido la supervivencia de los niños y por tanto de los
    genes que regulan dicha conducta. Cuando la conducta de apego alcanza su efecto se
    refuerza; es decir, se repite con mayor intensidad y frecuencia. Cuando no produce efecto se
    debilita y puede llegar a extinguirse. El primer día que usted vaya a trabajar, será
    probablemente la separación más larga de su hijo desde que nació.
    Hasta ahora, cuando él se encontraba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y le
    cogía en brazos; normalmente usted, a veces papá o abuela. Si el niño no se consolaba en
    pocos minutos con otra persona, usted siempre acaba por aparecer, tal vez tardaba media hora
    si había salido a comprar...
    Pero hoy, haga lo que haga su hijo, usted no volverá en ocho o diez horas. En el mejor de los
    casos, si está con la abuela o con otra persona que le puede prestar atención exclusiva, esa
    persona vendrá a consolarle en pocos minutos. Si está en una guardería puede llorar durante
    mucho rato sin que nadie le coja en brazos; la cuidadora tiene ocho niños y sólo dos brazos.
    Los primeros días puede que su hijo llore bastante. Pero su llanto no tiene la respuesta
    esperada; mamá no vuelve. El niño aprende que, en determinadas circunstancias, llorar no
    sirve de nada, y poco a poco deja de hacerlo. Pero eso no significa que la separación ya no le
    afecte; las separaciones repetidas, recuerde, producen una angustia cada vez mayor, que no se
    manifestará mientras la madre está ausente, sino precisamente cuando la madre vuelve.
    Entonces las protestas del niño sí que tienen (por fortuna) la respuesta esperada.
    Dicho de otro modo: el niño puede estar bastante tranquilo en la guardería, o con la abuela.
    Puede estar incluso, si tiene suficiente edad, contento y activo, jugando y riendo. Pero cuando
    vuelve a ver a su madre rompe a llorar, se le echa encima, se pega a sus faldas, grita, le exige
    brazos, se enfada con ella, le pega, vuelve a llorar... Lo que se suele llamar “ponerse muy
    pesado”.
    Como de costumbre, algunas personas lo entienden todo al revés. Si en la guardería estuvo
    jugando, es que no le pasa nada. Y si, no pasándole nada, luego se pone a llorar, es que tiene
    cuento o hace teatro. Y si hace teatro precisamente con su madre es porque ésta se deja tomar
    el pelo y no sabe imponer disciplina, y él pretende hacer que se sienta mal, castigarla por
    haberse ido.
    ¿Qué debería hacer entonces el pobre niño para demostrar que sí que le pasa algo, que no es
    comedia? ¿Pasarse seis, ocho o diez horas seguidas llorando en la guardería? Por favor, nadie
    puede hacer eso, por grande que sea su dolor. Imagínese que acude al funeral de un buen
    amigo. Seguro que pasa un rato muy triste, y en algún momento busca el contacto de un
    amigo común, se abrazan y lloran. Pero al cabo de unas horas estará tomando un café, tal vez
    con ese mismo amigo común, y hablarán de cosas sin importancia, y sonreirá, y esa misma
    noche cenará y verá la tele, y al día siguiente irá a trabajar como si nada, y nadie en el trabajo
    sabrá que viene usted de un funeral, y alguien contará un chiste, y usted se reirá. ¿Significa
    eso que no le pasa nada, que su dolor no era sincero, que sólo hacía comedia? Pero no hace
    falta recurrir a ejemplos tan extremos, pues también la madre sufre cuando se separa de su
    hijo pequeño. ¿Acaso no se le partió el corazón cuando lo dejó por la mañana? ¿No ha
    pensado varias veces en él, qué hará, cómo estará, habrá llorado mucho? ¿No ha venido lo
    antes posible a recogerlo? Y, sin embargo, ¿no ha pasado la mañana trabajando normalmente,
    disimulando su dolor, hablando con la gente, sonriendo? Pues su hijo ha hecho lo mismo.
    No es raro que el niño llore más a medida que va creciendo. A los 5 meses estaba tranquilo
    en la guardería, y tranquilo en casa. A los 14 meses llora cada mañana porque no quiere ir, y
    pasa las tardes de muy mal humor. Por un lado, como dijimos, la repetición de las
    separaciones aumenta la angustia. Pero, sobre todo, el niño de 5 meses no puede sentarse, no
    puede hablar, no puede gatear... sus posibilidades de expresar la angustia son menores, pero
    eso no significa que esté menos angustiado.
    A veces, este cambio es relativamente brusco. Un niño que parecía bien adaptado a la
    guardería de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o de verano.
    Creo que en estos casos influyen dos factores: por un lado, la relación con su madre ha
    mejorado mucho en esas semanas; ha sido tan feliz en su compañía que ahora la pérdida es
    más evidente. Por otro lado, los niños pequeños no comprenden muy bien eso de las
    vacaciones. Simplemente, se había acostumbrado a aceptar algo como inevitable, Mamá
    siempre se va a trabajar, y de pronto ve que no es inevitable. “Si la semana pasada se quedó
    conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.

    Con quién dejaré a mi hijo

    Si la madre tiene que ausentarse, para ir a trabajar o simplemente para ir a comprar el pan,
    alguien tendrá que substituirla (es muy peligroso dejar a un bebé o a un niño pequeño solo en
    una casa, aunque sea poco rato). ¿Qué características debería cumplir esa persona?

    1.- Alguien que pueda dedicarle al niño tanto tiempo como le dedica la madre. Por supuesto
    que la madre no le dedica cada minuto de su tiempo: va al lavabo, habla por teléfono, prepara
    la comida... Pero cuando el bebé está despierto, pasa mucho rato mirándole a los ojos,
    diciéndole cosas, tocándole, cantándole... y también mucho rato saludándole desde lejos,
    diciéndole alguna cosa al pasar para mantener el contacto. Si el niño llora, la madre puede
    acudir en pocos minutos (a veces, en pocos segundos), y dejar cualquier otra cosa para
    tenerlo en brazos todo el tiempo que haga falta. La persona que la substituya, ¿tendrá tiempo
    material para hacer lo mismo?
    2.- Alguien a quien el niño conozca. El padre es ideal, y la abuela (o el abuelo, que cada vez
    están más espabilados) u otros familiares también suelen serlo, si han tenido suficiente
    contacto previo con su hijo. Pero los niños no sienten “la llamada de la sangre”; si nunca ha
    visto a su abuela, es tan desconocida como cualquier otra persona.
    Muchas madres intentan acostumbrar a su hijo a los biberones una semanas antes de volver al
    trabajo. Es un esfuerzo inútil, que suele conducir a la frustración (¿por qué iba a aceptar un
    biberón, si está allí el pecho de su madre?). No pierda el tiempo con eso; lo realmente
    importante es acostumbrarlo a la persona que le cuidará. Si va a ser la abuela, que venga o
    vayan a visitarla casi cada día. Si va a contratar a una cuidadora que venga a casa, contrátela
    con un par de semanas de antelación. Si va a llevarlo a la guardería, vaya con su hijo las
    últimas semanas.
    Vaya con su hijo; esa es la clave. No estamos hablando de dejarlo solo con la canguro o en la
    guardería, y volver al cabo de una hora, y otro día al cabo de dos horas... Eso tal vez sea un
    poco mejor que dejarlo ocho horas de golpe; pero muy poco mejor. Lo que está haciendo en
    realidad es adelantar la separación en dos semanas, y desperdiciando parte del precioso
    tiempo que aún le queda para estar juntos.
    No. Se trata de que la canguro venga a casa y estén las dos con su hijo, o de que vaya usted a
    la guardería y permanezca allí con él una o dos horas. Si su hijo conoce a la nueva cuidadora,
    o el nuevo ambiente de la guardería, precisamente cuando más angustiado está porque se ha
    separado de usted, es probable que asocie esas sensaciones desagradables al nuevo lugar o a
    las nuevas personas.
    Vamos, que les cogerá manía. En cambio, las personas y lugares a las que conoció en
    momentos de felicidad (es decir, estando con usted) le traen recuerdos agradables que le
    ayudan a soportar la separación. Y también se abre camino en su cabecita una vaga idea de
    que “esta señora es amiga de Mamá, puedo confiar en ella”.
    Es posible que aún queden guarderías en que no permitan la entrada de la madre. En mi
    opinión, la negativa a que la madre entre en la clase en cualquier momento que ella elija, y
    permanezca junto a su hijo durante todo el tiempo que ella desee, sería motivo suficiente para
    empezar a buscar otra guardería.
    3.- Alguien estable. No es bueno que un niño pequeño pase de mano en mano. Tanto las
    abuelas como las guarderías suelen cumplir este requisito de estabilidad; pero si contrata a
    una canguro, asegúrese de que realmente piensa dedicarse durante años a cuidar de su hijo, y
    no está simplemente buscando un empleo de verano.
    4.- Alguien en quien pueda confiar plenamente. Que trate a su hijo con cariño y respeto, que
    jamás le haga daño. Del padre, de los abuelos, de los tíos, usted ya sabe, por experiencia de
    años, qué puede esperar. Pero dejar a su hijo en manos de una desconocida requiere un acto
    de fe, y este es otro motivo por el que conviene que no sólo su hijo, sino usted misma,
    conozca a esas personas durante un par de semanas, y valore durante horas su conducta hacia
    el bebé.
    Por desgracia, de vez en cuando se descubren casos de malos tratos o abusos sexuales. No
    tenga miedo a parecer obsesiva o desconfiada; tiene usted todo el derecho del mundo a
    desconfiar, a pedir referencias, a hablar largo y tendido con esa persona y “examinarla”
    (“¿crees que es bueno cogerlos en brazos?” “¿qué harás cuando llore?” “¿y si no quiere la
    papilla?”). Al fin y al cabo, le está usted confiando su bien más preciado, su propio hijo, y en
    el momento en que es más vulnerable. Si no se atreve a dejarle a esa persona las llaves de su
    casa, las llaves de su coche o su tarjeta de crédito, ¿cómo se atreve a dejarle a su hijo?
    La persona que cuide a su hijo debe tener también la madurez y experiencia necesarias. Una
    adolescente puede ser adecuada para hacer compañía a un niño de seis años mientras usted va
    al cine; pero cuidar a un bebé no es lo mismo.

    Las opciones en la práctica

    1.- Abuelos y otros familiares. Deben tener, por supuesto, ganas de encargarse de su hijo, y
    salud y fuerza suficiente para hacerlo. A veces vemos abuelas auténticamente explotadas, la
    palabra es dura pero real.
    En el otro extremo, algunas madres podrían dejar a su hijo con un familiar deseoso de
    cuidarlo, pero no se atreven por temor a parecer “aprovechadas”. En algunos casos, una
    forma de superar esta situación es pagar por el cuidado de su hijo, como pagaría si lo llevase
    a la guardería. Así puede obtener una buena atención para su hijo sin sentir que se aprovecha,
    y al mismo tiempo puede ayudar económicamente a unos abuelos con una pensión escasa o a
    una hermana en paro sin ofenderles.
    2.- Alguien que venga a casa a cuidar a su hijo. Puede ser una amiga o conocida que necesite
    un trabajo. Para buscar a una profesional, una buena opción es a través de una guardería. Allí
    van las estudiantes de puericultura a hacer prácticas, y pueden recomendarle a alguna.
    3.- Llevar a su hijo a casa de otra persona. En ocasiones, tres o cuatro amigas con niños de
    edades similares se ponen de acuerdo, una cuida a todos los niños mientras las otras trabajan,
    y comparten sus ganancias. En algunos países, los gobiernos facilitan y subvencionan estos
    arreglos. En España, algunos ayuntamientos, como el de Sant Feliu de Guixols, promueven
    un servicio de cuidadoras de niños, haciendo cursos de formación y dando a las cuidadoras
    un diploma.
    4.- Llevar a su hijo a una guardería. En el momento actual, esta suele ser la opción menos
    recomendable, pues por desgracia la legislación española permite ocho niños menores de un
    año por cuidadora, y muchos más después del año, lo que es absolutamente incompatible con
    una atención adecuada. Incluso una persona cariñosa, experimentada y dedicada no tendrá
    tiempo material para cuidar a ocho bebés. Sólo en darles de comer y cambiar pañales se le
    pasará casi todo el tiempo. En Estados Unidos, la ley sólo permite cuatro niños por
    cuidadora, y muchos expertos consideran que eso es excesivo y que debería reducirse a tres.
    El problema, por supuesto, es económico. Las guarderías no se inventaron para satisfacer una
    necesidad de los niños, sino una necesidad del sistema capitalista, que necesita el trabajo de
    los padres para mantener niveles de producción y consumo adecuados, y por tanto algo hay
    que hacer con los niños. En Bielorrusia, donde las madres disfrutan de una licencia de
    maternidad de tres años (recuerdo del sistema comunista), no hay guarderías. ¿Quién iba a
    querer instalar una?
    Por lo tanto, el razonamiento no ha sido: “los niños necesitan tanto espacio, tantas
    cuidadoras, tantos materiales... todo esto cuesta tanto dinero, vamos a ver de dónde lo
    sacamos”, sino al revés: “disponemos de tanto dinero, vamos a ver para qué nos llega”. Y la
    cantidad de dinero disponible es sólo, por definición, una pequeña parte de lo que gana la
    madre, porque si no no le saldría a cuenta ir a trabajar. Y en nuestra sociedad las madres
    suelen ganar menos que los padres. Así que sólo llega para grupos sobrecargados a cargo de
    cuidadoras mal pagadas (las puericultoras de la guardería deberían ganar más que los
    profesores de universidad, puesto que están haciendo un trabajo más difícil, más delicado y
    más importante).
    Esta aberración se extiende por toda la sociedad, contribuyendo a desprestigiar el cuidado de
    los niños: La hora de faenas domésticas se paga mejor que la hora de cuidado de niños (¿qué
    es más importante, que le dejen el suelo bien limpio o que atiendan bien a su hijo de un
    año?). La madre que toma la costosa (pues no cobra) decisión de dedicarse plenamente a
    cuidar a sus hijos durante meses o años no es más que una “maruja”, y muchos en su entorno
    se asombran o se compadecen de ella porque “no hace nada” o “renuncia a su carrera”. En
    cambio, la que trabaja fuera de casa “se realiza”, sea cual sea ese trabajo: escribir a máquina
    durante horas, meter sardinas en una lata o incluso cuidar a ocho bebés en una guardería.
    Si necesita llevar a su hijo a una guardería, visite varias y compruebe cuántos niños hay en
    cada una, cómo les tratan, el carácter y la simpatía de las señoritas, si dejan entrar a la
    madre... Si trabaja lejos de casa, si tiene que pasar cada dia una hora en el tren o el autobús,
    le conviene una guardería cercana a su lugar de trabajo: así puede estar una hora más con su
    hijo al ir, y otra al volver, y tal vez incluso visitarle a la hora del bocadillo.

    Cómo recuperar lo perdido

    Ofrézcale a su hijo todo el cariño, el contacto físico y la atención que pueda durante todo el
    tiempo que pueda, por las tardes y en los fines de semana. Acepte su conducta como normal,
    reconozca que sus llantos, protestas y exigencias no son “caprichos” ni indicios de
    malcriamiento, sino pruebas de amor.
    Muchos bebés parecen iniciar espontánemente un programa de “reducción de daños”.
    Mientras su madre no está, se pasan casi todo el rato durmiendo y no comen nada o casi
    nada, ni siquiera aceptan la leche que su madre se sacó y les dejó en la nevera. Luego pasan
    la tarde y la noche en danza y enganchados a la teta. Es agotador, pero al mismo tiempo un
    gran consuelo para la madre, que piensa “es como si no me hubiera ido, no me echó de
    menos porque estaba durmiendo”. Muchas madres que trabajan deciden meterse al niño en la
    cama por la noche; es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto
    de su hijo, y al mismo tiempo dormir lo suficiente para poder mantener la cordura. Recuerde,
    el meollo de la conducta de apego, lo que su hijo instintivamente necesita, es su presencia.
    Incluso una madre dormida le sirve, al menos por la noche. Ya ha tenido la tarde para mirarle
    a los ojos, hablarle, jugar con él... ahora puede dormir tranquila, que su hijo ya se
    tranquilizará solito cuando se despierte y la vea a su lado.

    http://centrodepsicologiayterapias.blogspot.com.es/2012_09_01_archive.html